Y creo que hago esta promesa cada tantos meses, y luego lo olvido. Y luego leo algún blog, mail, carta que me hace acordar que siempre me sacan una gran risa cuando leo a mis amigos, y decido escribir, pero luego me olvido.
Un día escribí un pequeño cuento, impublicable en un blog - creo, habría que ver en wordpress o algo que me distraiga todavía más y me deje sin tiempo para escribir, siempre con las acciones laterales no fundamentales, ya ves -, y hacé unos días lo soñé. Fui a ver Inception, y soy débil e influenciable, lo sé. Pero sí, soñé con un cuento que escribí. Con una niña vestida de rojo y cometas volando al otro lado de la ventana, y esos días fríos en que el aire te enfría la cabeza y no te deja respirar bien. Y soñé con el amigo de la niña, al que finalmente deja atrás, porque en eso consiste crecer. En ese cuento la niña era yo. Pero en mi sueño la niña no era yo, eras tú.
No sé si es tristeza o felicidad, pero uno siempre sigue caminando. Imagino que porque hay que seguirle el ritmo al mundo. ¿En eso consiste crecer? Soñé que yo era tú, y aún cuando pienso que lo escribí para superar cierta tristeza entremezclada con olvido, en el cuento la niña siempre termina feliz.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada