Y bueno, se ve que es una afirmación obvia pero tampoco viene de la nada. Aunque mi pelo de vez en cuando pasa piola, pero claro, nadie sigue la onda. Igual, pasa que, en un acto mágico, de suerte, destino, y buena vibra, me emplearon a sólo un mes de mi llegada a Irlanda. Y me desemplearon alas dos semanas. Rompí record. Qué capa, no?
Claro, no hubo proceso de selección, entrega de oficina, update en facebook y todo el rollo. La idea era era hacerla de mesera en un restaurant nice y busy busy busy. Y claro, aquí la nena limeña sacó a relucir todas las desventajas de ser adolescente middle-class en la ciudad en la que le toco vivir, sin meserear jamás y apenas poniendo la mesa de casa. Y diré que sí había cumplido la tarea en un bar de Buenos Aires en plena post adolescencia tardía... pero nada, entre el servicio al cliente E.Wong-style y la necesidad de rapidez sin práctica previa, se me conflictuó la performance en un restaurant como-la-gente. Y fui. No sirvo para mesera. (¨Podrías intentar en un coffee shop, más tranquilo¨. No comments).
Es el primer trabajo del que me despiden en toda mi vida! Y decir que he tenido miles y de todo tipo: subempleados, subpagados, subdesarrollados, subestimados. Obvio, con esto mi autoestima y mi orgullito bien construido a punta de terapia, boletas de la pucp, aires de intelectualidad y carrera puesta en práctica, pues se fue a la mierda. Terminé por llamar llorando a mi hermana, luego a mi mamá, y luego a karen, y luego otra vez a mi hermana, y luego otra vez a karen....
Parece que puedo producir un festival level A, pero que no la hago de mesera. Muy planner pero muy lenta pues mamita.... Y bue, ahora me acuerdo de mi mamá y de su incredulidad ante mis incapacidades prácticas para la vida diaria... qué le hacemos...
Ahora bailo nomás, ritmo Scissor Sisters y Gwen Stefani a las 5am en un bar porteño de olivos... mientras veo qué onda con que ya había decidido terminar la post-adolescencia, y recupero el positive-mind para poder retomar mi carrera y las cosas que YO quiero... aunque cuesten pero diferente y con más sentido para mi cabeza. Lo que fácil viene fácil se va. También práctico mis practicidades de la vida, para las que no soy tan inútil, mientras agarro el ritmo de ama de casa, que no es poca cosa.
PS. Ojo, Rachel Green trabajaba en un coffee shop y no en un restaurant locón, fácil esa era la jugada... Me pregunto yo: cuál será mi camino a Ralph Lauren?????
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada